Su único pecado fue ser de mala suerte para ella misma

 


Como te extraño mucho mi Negra, fuiste lo más preciado e hiciste considerar a mi mamá tener un gato. Recuerdo cuando apareciste por primera vez: en ese tiempo tuve como mascota un perro y lo sacaba a pasear todos los días, era tedioso pero era lo que disfrutaba el can haciendo ejercicio, estaba terminando dicha labor cuando apareciste en el antejardín de una de las casas vecinas, debo de aclarar que la dueña de dicho lugar vive en el extranjero y solo se queda en unos pocos meses, es por eso que la mayor parte se encuentra dicha casa sola y por ello que Negra se refugió. Me sorprendiste con tus maullidos seguro reclamando comida y amor, te dejaste acariciar, esa fue la primera vez que te conocí.

Sospechamos que nunca fuiste callejera porque tenías un gran cuerpo y un brillante pelaje frente a las figuras escuálidas y enfermizas de los típicos callejeros, lo que nos confirmó dicha suposición fue cuando mantenías pidiendo comida, en el antejardín de esta casa solitaria que en ese tiempo se mantenía lleno de diversas sobras que dejaban la gente por compasión a la minina, pero no probabas estas sobras, eras orgullosa porque no tocabas lo que te dejaban: preferiste comer flores a comer sobras. Tiempo después nos dimos cuenta que estabas acostumbrada a cuido cuando probaste la comida del perro y comías con ansias y así fue que te alimentamos. 

Debo de admitir que no te adopté inmediatamente pero te tratamos de cuidar: mi madre tuvo reservas con dejar ingresar un gato en la casa por la mala fama que la gente te tiene y es por eso que estuviste por un tiempo en la calle. Pero no estabas totalmente abandonada, de hecho te mantenías en un local de suscripción por cable el cual se encontraba a 3 casas de mi hogar, estabas a gusto y cómoda en semana pero en los fines de semana tenías que buscar refugio, las empleadas del local rogaron a mi madre para que las apoyara en los días que se encontraban ausentes. Y así fue que ingresaste a nuestro hogar, no fue inmediato pero si gradual y esa timidez hizo convencer a mi mamá de tenerte y lo mejor es que le hiciste cambiar de opinión frente a los gatos.

Fue tal mi alegría que eras mucho el tema de conversación, era pendiente de lo que hacías y hasta por ti me volví la loca de los gatos, no obstante por el tiempo que estuviste en la calle, adquiriste un temor por los hombres y niños, no me imagino la crueldad que hayan hecho para tu inseguridad. Has dado tanto cariño que lo compartías con mi madre y conmigo, pero era algo bueno porque ese cariño no era tan empalagoso. 

Duraste con nosotros diez años de mucha felicidad hasta el día fatídico que nos pasamos de casa. Mi madre decidió vender la casa y ubicarse en un lugar que no fuera tan comercial y sin tanta escaleras, en esa época estaba estresada porque tenía problemas con el trabajo, rogaba a mi madre que nos pasábamos en vacaciones para pasar mis cosas pero mi madre insistía que ya había dado mucho tiempo. Y entre tanto trajín y caos, mi pobre gata estaba muy asustada. Cuando la pudimos llevar al nuevo hogar la pobre estaba aterrada y uno de las cosas que me lamento es no haberla puesto en mi cuarto, cuando entramos la pusimos en la sala y ella inmediatamente se escondió detrás de la nevera, creí que estaría segura pero no conté con que mi mamá había abierto un poco la ventana de la zona de ropas, en esa abertura se escapó mi pobre Negra, aterrada por lo que estaba pasando. La busqué por todas partes tanto donde era nuestra antigua casa como los alrededores, pero nunca la encontré.

Ahora entiendo la gente cuando sus seres queridos están desaparecidos, porque esa incertidumbre de no saber como se encuentra, así me siento con mi gata. Extraño mucho mi gata y en ocasiones cuando veo gatos negros me hace recordar a mi querida minina, una de las esperanzas que tengo es que alguien la haya encontrado y la haya adoptado, no me importa que alguien la tenga lo importante es que pueda estar bien, quiero su bienestar. Actualmente tengo otra gata le tengo mucho cariño, pero no dejo de pensar en mi querida Negra, sea donde estés, te tengo en mi corazón.



Comentarios

Entradas populares de este blog

Mi decepción con MTV

La imprudencia de la estupidez: la incomprensión del otro

Posibilidad de ser humillada si lo hubiera contado